Se llamaba postigo a un acceso poco frecuentado o que servía de salida urgente, por lo que solían estar medio ocultos en sitios poco visibles, de difícil acceso y fácil defensa. Este es el caso del postigo de Santa María enmarcado entre la Torre de las Campanas de la catedral y un cubo de la cerca. A partir de las obras de ampliación de la muralla motivada por la construcción de la nueva catedral, a f/s. XVI el postigo se convierte en puerta con el fin de que "pudiese entrar y salir la procesión del Santísimo Sacramento a la Corredera” (actual carretera). |